The Imitation Game (Descifrando Enigma) con 5 nominaciones a los Globos de Oro, y nominada a ocho premios Oscar.
Alan Turing, el hombre que descifró el sistema de encriptado nazi, Enigma. Aunque su ayuda fue decisiva en la victoria del bando aliado contra el Tercer Reich, fue condenado en un tribunal a principios de los años 50 por “indecencia grave” debido a su homosexualidad. Es considerado un héroe de guerra, el padre de la inteligencia artificial y el precursor de lo hoy llamamos ordenador. Alan Turing en la película, el personaje es básicamente Sheldon Cooper, un genio que no comprende los sentimientos y las interacciones humanas, y parece tener síndrome de Asperger Si bien el concepto del síndrome de Asperger no se utilizó hasta 1981, no hay ningún indicio de que Turing lo haya padecido. Según sus biógrafos, sí sabía hacer bromas y tenía amigos y amantes.
Se presenta a Turing con dificultades para establecer relaciones sociales con sus colaboradores, entender la jerarquía dentro de la organización, con un pésimo sentido del humor, movimientos poco coordinados y numerosas excentricidades. Este conjunto de características es típico de un síndrome conocido como Asperger.
Jon Brock, experto en autismo, de la Universidad Macquarie en Sidney.
Jon Brock revisa un estudio realizado en 2003 por Herny O´Connel y Michael Fitzerald que analizó la biografía de Alan Turing. Este análisis reveló que Turing mostraba los seis síntomas del Síndrome de Asperger, al menos en un cierto grado. Por ejemplo,
(1) En el colegio le describían como “antisocial” con dificultad para hacer amigos y en la universidad parecía mostrar poco interés por socializarse con sus directores académicos.
(2) Se obsesionaba fácilmente con intereses muy específicos.
(3) Se imponían rutinas que seguía con precisión.
(4) Tenía dificultad para mirar a los ojos.
(5) Se tomaba al pie de la letra lo que decían los demás.
(6) Su coordinación motora era algo deficiente con una caligrafía difícil de entender. Aunque estos síntomas coinciden con el trastorno de Asperger, los propios científicos reconocen que es difícil hacer un diagnostico exacto de figuras históricas.